Hay personas que imparten cátedra desde que se sientan, otras estructuran guiones sobre ideas trabajadas, algunas se ajustan al aprendizaje de datos. Pero cuando doy conferencias para mí el resorte es la mirada del público
La inquietud del público, su interés, su capacidad de hacer pensar, las posbilidades del diálogo de intenciones, la danza de los interrogantes, la ruleta de las alternativas, hasta el espacio y el ambiente determinan un tono y catalizan un timbre en la voz.
Fue muy grato para mí comprobar la repercusión que tuvo la convocatoria de la conferencia y que dentro de los asistentes se vislumbraran las inquietudes de padres y profesionales de la educación deseosos de un cambio que posibilite acabar con el fracaso escolar, causa relevante del mal funcionamiento cerebral, de la incapacidad decisoria, de las enfermedades mentales, de los desequilibrios emocionales, de la salud integral y de la calidad de vida, por un lado y por otro, la actitud positiva y dialogante de los representantes de las entidades públicas competentes interesados en conciliar voluntades, en aunar esfuerzos, en trabajar juntos en la búsqueda de soluciones. Os dejo el vídeo de los primeros 15 minutos; si os interesa, seguiré publicando el resto.
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sábado, 15 de mayo de 2010
lunes, 10 de agosto de 2009
Los premios

Cuando te conceden un premio hay dos preguntas implícitas una por qué a mí y otra es que me estoy haciendo tan vieja que ya no importa que lo gane. La primera te hace pensar y pasan por la retina las noches sin dormir, las horas sin horario trabajando, las noches unidas a los días aporreando un ordenador, los papeles creciendo en columnas griegas, la agenda engordando páginas sin consuelo y sin piedad.
La segunda te golpea como un gong tibetano porque te hace robar un segundo a lo efímero del tiempo con el convencimiento de que vas demasiado deprisa, de que te deslizas como una serpentina de carnaval hacia la muerte, de que has envejecido lo suficiente para que la envidia no sólo te golpee en el cuerpo y te sacuda la conciencia del alma sino que también te deje al margen de los que son contestados por el dedo acusador de lo ignorantes, de los que no han hecho nada de provecho; ni tan siquiera contemplar el crecimiento de una flor.
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